Vénganos la república de los cielos a la tierra

Saludo de Ernesto Cardenal

Camaradas del Congreso de DIE LINKE:

Decía el escritor católico inglés G. K. Chesterton – y también humorista - que el cristianismo no ha fracasado: porque no se había puesto en práctica. También yo digo lo mismo a los que me hablan del fracaso del comunismo de Marx: No ha fracasado porque no se ha puesto en práctica. A pesar de eso yo sigo siendo cristiano, y sigo creyendo en el comunismo.

Me declaro comunista y cristiano, pero la verdad es que los primeros cristianos fueron los primeros comunistas. Lucas nos dice que entre ellos no había pobres, y que a cada uno se le daba según sus necesidades (Act 4, 34-35). La misma definición que muchos siglos después Marx haría del comunismo.

En realidad el comunismo tiene un origen cristiano. Fue una aberración el que a este cristianismo después lo hicieran anticomunista. El mexicano José Porfirio Miranda, teólogo de izquierda y experto en Biblia, en su libro "El comunismo en la Biblia" escribe: "¿Qué especie de locura se ha abatido sobre el mundo occidental para que combata como a su máximo enemigo lo que es el proyecto cristiano por excelencia?". Dice él que cuando la propaganda política presenta al comunismo como inseparable del materialismo niega la evidencia de que durante 18 siglos existió la idea del comunismo sin ningún materialismo. ¿Por qué va a ser materialista tener todas las cosas en común? Que el comunismo no puede separarse del materialismo es una falsedad monstruosa como las de Hitler, también afirma él. O en todo caso el primer materialista fue Cristo cuando dice: "Tuve hambre y no me disteis de comer…"

El mismo Miranda nos hace ver que el enfrentamiento es entre dos interpretaciones de la Biblia, no entre cristianos y ateos. Con la diferencia de que nosotros tomamos el mensaje de Cristo a la letra. A quienes nos achacan que nos importa más el cambio de estructuras que el de la persona, él nos dice que habría que responderles que el cambio de estructura social es el medio indispensable para cambiar a la persona. El hecho fundamental es que la Biblia nos enseña el comunismo.

Lucas nos dice de los primeros cristianos: "Todos los creyentes tenían todo en común" (Act. 2,44). Y también: "Ni uno solo decía ser suya cosa alguna" (Act. 4,32). Lo cual revela que el comunismo fue universal, no de unos cuantos. "Todos los creyentes". Para ser cristiano la condición era el comunismo. Ser cristiano era optativo, nadie era obligado a serlo. Pero para el cristiano el comunismo era obligatorio. Lo cual es acorde con las palabras de Cristo: "Todo aquel que no renuncie a todo lo que tiene no puede ser mi discípulo". (Lc 14, 33).

También es un hecho que la Biblia está siempre condenando a los ricos. Aunque las traducciones muchas veces la traicionan. Con frecuencia por "ricos" se traduce "malhechores", y con ello se oculta la condena: no hay ningún problema que se condene a los malhechores. También en Alemania la Biblia de Zúrich, una de las más divulgadas aquí, practica este ocultamiento, y donde el texto habla de ricos se traduce por "malhechores".

Los ricos son los "injustos" en la Biblia. "Rico" es igual a "injusto". El profeta Habacuc dice que "son los que convierten el derecho en amargura". También dice de ellos que le van quitando al pobre "pequeñas porciones de trigo", o sea que lo están haciendo cotidianamente, y lo hacen en forma legal mediante un sistema injusto. Y por eso es que convierten el derecho en amargura. Es el despojo permanente del capitalismo.

Igualmente dice Jeremías:

No hicieron justicia, el derecho del huérfano atropellaron,
No respetaron la justicia de los pobres.

En la Biblia la acumulación de la riqueza es por el despojo, y de ahí que decir rico es decir injusto. Por eso es que en la Biblia se condena al rico únicamente por ser rico, sin que sea necesariamente un mal "rico". Por eso también "rico" simplemente es igual a "injusto". Decir injusto es decir rico.

También la Biblia muchas veces es falseada intencionalmente (incluyendo la Biblia de Zurich) cuando se traduce "injusto" por "ateo". De esa manera pareciera que se condena a los ateos, no a los ricos. A pesar de que se da el caso que muchos de esos ricos de la Biblia no son ateos.

El Apóstol Santiago nos dice en su Epístola expresamente (2,6): "¿No son los ricos los que os oprimen y los que os llevan a los tribunales?". Lo de tribunales es porque están operando mediante la ley. La ley está de su parte, y ese despojo de los ricos es hecho legalmente por un sistema injusto. Por eso es que para la Biblia el rico es injusto simplemente por ser rico.

También se ha creado una funesta equivocación por el hecho de que Mateo llama "Reino de los Cielos" a lo que los otros evangelistas llaman "Reino de Dios". Lo hace por la costumbre judía de no mencionar, por respeto, el nombre de Dios. Por no decir Dios dice el Cielo, pero eso no es de ninguna manera que el Reino esté en otro mundo. Cristo continuamente nos está diciendo que el Reino viene a la tierra. Al enseñar la oración del Padrenuestro nos dice que pidamos que venga, no que nosotros vayamos a él.

La verdadera traducción no es reino sino reinado de Dios. No es como decir el reino de Francia, sino el reino de los Borbones. Significa la abolición de todo otro poder político y la instauración de un sistema nuevo. Hay teólogos actuales que dicen que la expresión "Reino de Dios" que usaba Jesús era muy semejante a lo que ahora es la palabra "revolución". Era algo igualmente subversivo, y tanto que fue lo que lo llevó a la muerte.

También ahora está muy claro que cuando Jesús dice a Pilatos que su Reino no es de este mundo no dice que esté en otra parte. En griego esta expresión de significa origen. San Agustín lo expone con mucha claridad: Jesús no dice que su Reino no está en este mundo sino que no procede de este mundo.

Ponerlo en otro mundo fue una traición al Evangelio. El Reino será una sociedad justa, perfecta, y una sociedad sin clases. Por eso yo he dicho en un poema: "Comunismo, o Reino de Dios en la tierra que es lo mismo".

Ya era tiempo que convergieran cristianos y marxistas como lo había profetizado el paleontólogo y místico Teilhard de Chardin. Los cristianos tarde hemos llegado al marxismo pero hemos llegado para quedarnos. Mejor dicho hemos vuelto a nuestras raíces. ¿No había hecho ver Engels que el ascetismo del cristianismo primitivo era una protesta contra los ricos? El sacerdote Cardonel declaró al regresar de China: "He visto lo que habría sido la cristianidad si hubiera tomado en serio la enseñanza de Cristo".

Del comunismo venimos. Comunistas son nuestras fuentes, los Santos Padres. San Gregorio de Nisa dice que al principio "el mío y el tuyo, estas palabras funestas, eran extrañas". Y San Basilio: "Una sociedad perfecta es la que excluye toda propiedad privada". "Todas las cosas que hay en el mundo debieran ser de uso común" dice Clemente Romano. Y San Ambrosio de Milán: "El Señor ha querido que esta tierra fuera la posesión común de todos los hombres". Y Crisóstomo: que la comunidad de bienes es una forma de existencia más adecuada a la naturaleza humana que la propiedad privada.

Una vez que visité el monasterio benedictino de María Laach el abad me preguntó cómo era que yo defendía el comunismo. Y le respondí que la orden de ellos era comunista, si aún eran fieles a la regla de San Benito, la cual habla del "perverso vicio de la propiedad privada".

La humanidad fue socialista hasta que hubo la propiedad privada. Tiene razón el teólogo Leonardo Boff cuando dice: "Los ideales socialistas están enraizados en los substratos más profundos de este animal político que es el ser humano. Ahí se alimentan peligrosas utopías". Ahora muchos no se atreven a hablar de marxismo, ni aun de socialismo, mucho menos de comunismo. Pero yo he observado que entre las izquierdas, los cristianos de izquierda son los que menos se han descorazonado ante la debacle de la Unión Soviética y la Europa del Este. Los últimos en llegar al marxismo son los que más han mantenido su confianza inquebrantable.

Creo que para los cristianos no hay otra opción más que el socialismo. Creo que siglo XXI será el de un nuevo marxismo y un cristianismo renovado. Un cristianismo marxista.

En Nicaragua tuvimos una revolución marxista y cristiana. De inspiración marxista-leninista fue apoyada masivamente por los cristianos y aun tuvo sacerdotes en el gobierno. Para muchos que la vivimos fue tal vez la revolución más bella que ha habido. Ciertamente es la que más solidaridad ha tenido en el extranjero, y la que ha provocado más cariño en el mundo entero.

Esta revolución fue frustrada por la injerencia de los Estados Unidos, que presionando a la población con la guerra, el embargo económico y el bloqueo, logró influir en unas elecciones democráticas a favor de un cambio de gobierno. Pero lo más grave fue lo que hubo después: el que esta derrota electoral desmoralizara a una parte de la alta dirigencia de la revolución, la que perdió la moral enriqueciéndose con enormes robos antes de entregar el poder al nuevo gobierno. Con lo cual el partido sandinista dejó de ser revolucionario. Por esa razón muchos renunciamos a él, y ahora posiblemente el 80% de los sandinistas se encuentran fuera del partido.

Muchos en el extranjero piensan equivocadamente que la misma bella revolución de antes ha vuelto al poder. La verdad es que no hay ninguna revolución, ni hay sandinismo ni ningún gobierno de izquierda. Actualmente en América Latina han surgido nuevos gobiernos de izquierda que están logrando la segunda independencia (la del imperialismo norteamericano, después de la primera que fue del imperio español) pero de ninguna manera puede ponerse a la par de ellos el gobierno de Nicaragua. A éste se le llama allá de Ortega-Murillo porque es el de una pareja matrimonial y sus hijos, que constituyen una dictadura familiar. Ellos han amasado una inmensa fortuna, que los analistas no pueden calcular, y controlan todos los poderes del Estado, a excepción –al menos por el momento— de las Fuerzas Armadas.

Si viajan a Nicaragua la verán llena de cartelones con gigantescas fotografías presidenciales, lo que les hará evidente que es un país dominado por el culto a la personalidad y el autoritarismo.

Cuando hubo revolución Nicaragua tuvo una gran solidaridad alemana (de las dos Alemanias, porque Alemania entonces estaba dividida en dos). Ahora que no hay revolución se necesita igualmente esa solidaridad y aun más que antes, para que vuelva ha ser lo que fue. Pero debe ser una solidaridad con el pueblo y no con el gobierno, porque en nuestro caso no se puede confundir el pueblo con el gobierno.

Y muy diferente es el caso de los otros países donde sí hay revolución en el gobierno. Durante mucho tiempo sólo Cuba era independiente de los Estados Unidos. Ahora la Venezuela del presidente Chávez tiene una Revolución Bolivariana, que significa retomar el proyecto inconcluso de Bolívar, de unir en un sólo bloque a todos los países de América Latina para contraponerla a la del Norte. Los medios capitalistas han deformado la imagen de Chávez, han hecho una caricatura y lo presentan como un bufón. Eso es falso. Es una persona sumamente culta y muy leído, y es un orador tan bueno como Fidel que puede hablar seis, siete horas y el público lo escucha fascinado. Pero no imita a Fidel en su oratoria sino es diferente. Los discursos de Fidel siempre han sido serios. Hugo Chávez las hace con mucho humor, es jocoso, hace chistes, recita poemas, canta. También habla mucho de Cristo y con frecuencia hace citas de él, pero muchas veces dice cosas que Cristo nunca dijo aunque sí están en el espíritu de él. El Ecuador de Correa es otro gobierno que también se ha declarado socialista. En Bolivia se ha dado el caso insólito que creíamos que jamás sucedería: un indio aymara es presidente. También parece un milagro que en el Paraguay de las largas dictaduras ahora un Obispo de la Liberación sea presidente. Y qué decir de Uruguay más recientemente, con un guerrillero tupamaro presidente. Mientras al Brasil lo gobierna un líder sindical de izquierda. Por lo que me atrevo a decir que el futuro de América Latina (y del mundo) será socialista.

Dije anteriormente que Revolución era lo mismo que decir Reino de los Cielos. Yo creo en un Reino de los Cielos que será en esta tierra. Pero creo también en el Cielo. Basta que miremos arriba en la noche y lo estamos viendo. Son eso millones de estrellas con planetas habitados, con evoluciones y revoluciones como en el nuestro, La Tierra y todo el cosmos, la sociedad de planetas habitados, es el Reino de los Cielos.